La mayor preocupación de los sanitarios era que perdiera el ojo por un posible daño en el tejido cerebral y en los vasos importantes cerebrales. Sacar el cuchillo fue difÃcil, porque estaba muy metido en el hueso del cráneo y si perdÃa más sangre, podÃa fallecer. Tras una complicada operación, los facultativos estiman que a la vÃctima le quedarán secuelas como infecciones, fuertes dolores de cabeza.